Según el comunicado difundido por el Consejo, las protestas, centradas en demandas económicas y sociales como el aumento del costo de la vida y la insatisfacción con la calidad de los servicios públicos, se celebraron en varias ciudades italianas entre el 17 y el 19 de octubre de 2026.
Durante las concentraciones se reportaron enfrentamientos entre grupos de manifestantes y la policía, el uso de gases lacrimógenos y cañones de agua, actos de destrucción y saqueo de comercios, así como un número considerable de detenciones, incluidos adolescentes, y varios agentes de seguridad heridos, lo que, según el Consejo, hace aún más necesario un examen exhaustivo de los hechos y de la gestión de las protestas.
La declaración iraní se produce en un contexto de creciente tensión diplomática entre Teherán y las capitales europeas, y refleja la estrategia de Irán de señalar lo que considera un doble rasero de los países occidentales, que critican la gestión de las protestas en Irán mientras aplican medidas severas contra los manifestantes en sus propios territorios.
El Consejo de Derechos Humanos iraní subrayó que el respeto a los derechos fundamentales y la rendición de cuentas son obligaciones universales, y advirtió que ningún Estado está exento de cumplir con sus compromisos internacionales en esta materia.
Su comentario